jueves, 26 de marzo de 2009

Los de arriba y los de abajo

Perú recibe la decimoprimera fecha de la eliminatoria sudamericana enfrentando a un rival especial. El bautizado Clásico del Pacífico esta vez se jugará en Lima. Y aunque históricamente, los encuentros entre peruanos y chilenos se han caracterizado por ser muy disputados y parejos, en esta ocasión podría no ser así. Las comparaciones son incómodas, pero muchas veces, es porque reflejan una verdad no aceptada. Y la verdad en este caso, es que Chile, en todos los aspectos (si, todos) llega mejor que Perú para el encuentro del domingo.

El reflejo de ello es que los chilenos se ubican en zona de clasificación, cuartos en la tabla de posiciones con 16 puntos, igualando al tercero, Argentina, y a solo un punto por debajo de Brasil, que marcha segundo. Perú en cambio, ve a todos desde abajo, y lo cobija la vergonzosa última casilla del clasificatorio. Pero, ¿qué hace que la diferencia parezca abismal?

jueves, 19 de marzo de 2009

un punto.. Del Piero

Tenía todos los ingredientes de una derrota a la peruana: los goles anotados de cabeza (como siempre el juego aéreo), el desempate faltando muy poco para el final y la amargura de regresar a Lima con las manos vacías a pesar del gran esfuerzo.

Pero en la puerta del horno apareció en un contragolpe Piero Alva, para picar el balón por la izquierda aprovechando el pase de Carmona tras una recuperación, y lanzar un centro que les echaría a perder el pastel a los mexicanos del San Luis.

viernes, 13 de marzo de 2009

Claudio no es profeta en su tierra

Parece ser que ni los dos tantos que anotó para eliminar de la copa UEFA al AC Milán de Ronaldinho, Kaká y Beckham en el propio césped del San Siro (el segundo de los goles desmarcándose nada menos que del ídolo milanés Paolo Maldini), ni los otros dos tantos encajados el pasado fin de semana al Wolfsburgo, dejándolo fuera de la copa alemana, acompañados por otro par de asistencias de gol, ni sus 7 títulos en Alemania, ni su copa intercontinental conquistada en el 2001, ni siquiera el rótulo de segundo máximo goleador extranjero en la historia de la Bundesliga, pueden evitar que Claudio Pizarro sea tratado con rechazo por el común de la afición peruana, irónicamente, tan necesitada de contar con jugadores de su nivel.

Mientras que en Bremen se le trata como estrella, la gente le pide autógrafos, los niños lo abrazan por las calles y los taxistas hablan de él con orgullo como si se tratase de un bremense más, aquí Claudio es recibido con insultos, abucheos y un apanado que, aceptémoslo, la mayoría de nosotros quisiéramos propinarle.